Difícilmente se puede ir a una fiesta en la que los asistentes igual se prendan con la cumbia que con el hip hop, luego coreen una rola popera cursilona y enseguida muevan la cabeza como verdaderos aficionados del metal. Más raro aún, que después de gritar alucinados por un saxofón jazzero, muevan el culo en cuanto se los pidan.
Yo estuve ayer a una fiesta idéntica y por un momento me pregunté; ¿me habré drogado y no me acuerdo?, ¿cómo puede pasar este desmadre con la misma banda?, ¿no me cuadra con el concierto del sábado de Wayne Shorter donde el público parecía jazzero de nacimiento y creo que jamás pensaría que alguno de los asistentes tendría un disco de la Banda Machos o de Ska-P? Lo que sí pensé ayer.
La respuesta es simple: No me drogué. Fui al concierto de Ozomatli en el Foro Expo Guadalajara.
La banda de Los Ángeles, ciudad invitada este año a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, empezó a las 9 pm a lanzar, sin parar, pedazos y pedazos de casi cualquier género musical que fusionaban con una limpieza pocas veces vista por mí. El gozo masivo de quienes estábamos hasta el frente, impedía darme cuenta en qué momento dejaron de tocar salsa para pasar a ritmos árabes que me hicieron recordar al franco argelino, Rachid Taha. Paréntesis (maldita sea, ¿no podemos ampliar las políticas de la FIL e invitar los próximos años a países árabes? Recalco; países árabes. No me conformé con Andalucía, pese a sus influencias culturales).
La presencia y manejo escénico de los Ozomatli no permite que uno solo sea el rey. Comenzaron con una alineación y terminaron con otra. Brincan, hacen coreografías, cambian de instrumentos. El percusionista, Jiro Yamaguchi, toma video al público (japonés tenía que ser) y a menos de 10 horas de haber terminado el concierto, ya lo subió a Internet. Es el video con el que empieza este post.
Nota especial para Ulises Bella, quien instrumento que tocó, instrumento que explotó: saxofón, clarinete, teclados, jarana y, por si faltara algo, su voz.
Esta banda multicultural y multidesmadrosa terminó el concierto desconectándose y recorriendo la explanada al ritmo de batucada. En fila india y cada uno con su instrumento iban Asdrúbal Sierra (trompetista y primera voz), Raúl Pacheco (guitarrista y voz) Ulises Bella, Justin Porée, (percusionista afroamericano y voz rapera que causó furor entre las féminas por sus bailes de cadera), Wil –Dog Abres, (bajo y voz) Jiro Yamaguchi y Mario Calire (batería).
El público los acompañó bailando hasta dejarlos en la puerta de entrada al backstage. Yo, entre ellos, pero mi gafete de prensa y la buena onda de Wil Dog me dejaron cruzar la puerta y preguntarles sus impresiones del público tapatío.
Antes de dejarles escuchar la entrevista, agrego una nota importante. Para quien no conoce a Ozomatli debe antes saber que en la ciudad de Los Ángeles son estandarte de la lucha contra las políticas públicas antimigratorias. De ahí, algunos de los comentarios que escucharán en la siguiente entrevista con Asdrúbal y, después, otro pequeño comentario de Wil-Dog.
Para escuchar la entrevista con el vocalista Asdrubal Sierra, click aquí.
Para escuchar las impresiones de Wil-Dog, click aquí.
La foto de portada fue tomada del periódico Milenio.
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Si estuvo chido el concierto yo no conocia a los Ozomatli k bien k a ellos les gusto tambien. slds