Archivo Charrocanrolas

En 2006 el escritor Xavier Velasco dio la única entrevista sobre la ruptura de Caifanes, que él vivió de cerca, que cumplía una década en ese entonces. La charla permaneció inédita hasta que Charrocanrolas la publicó en 2011, desde entonces todo mundo la copió y se la pirateó, pero esta es la original. Dense. Esta es la primera parte. Este jueves actuarán en el Auditorio Telmex.

 

Caifanes: Una historia de novela y rivalidades

Sentado en el stand de su editorial en medio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2006, Xavier Velasco (autor de Una banda nombrada Caifanes, 1990 y Diablo Guardián, por la que ganó el Premio Alfaguara de Novela 2003) prometió que sería la única vez que hablaría del tema. Cumplidos 11 años de la separación de Caifanes, se atrevió a recordar y relatar la parte que vivió de la historia del grupo. Días antes se enteró de que Saúl Hernández recuperó el uso legal del nombre de Caifanes, que causó el conflicto legal con Alejandro Marcovich. Xavier comenzó a recordar cómo conoció al grupo.

“La primera vez que vi a Caifanes quedé deslumbrado, no había visto nada así en México. Después me enteré de que gastaban su dinero en renta de equipo, en sonar bien, aparte eran buenos músicos. Sabo un excelente bajista, Alfonso un tipo con mucha pasión, mucha fuerza, eran una banda fuerte, con contradicciones internas fuertes y eso los hacía dar todo arriba del escenario”, relató el escritor, quien se identificó con Saúl Hernández debido a que compartían el placer por la música de David Bowie y les gustaba la fiesta.

“Un Viernes Santo, de esos aburridos, un amigo me dice ‘vámonos a un pueblo a ver una crucifixión o algo, esto está muy aburrido’ y terminamos en Chalma, llegamos al pueblo, traía tal borrachera que me bajé a bailar alrededor de un tapete del carro y dije ‘ya bailé en Chalma, ahora nada más falta el milagro’. De regreso le dije a mi amigo que quería escribir un libro ¿qué contaría? ‘No sé, pero lo quiero escribir, eso me gusta’, dije. Ése fue el milagro de Chalma. Cuando llegué a la conclusión de que lo quería hacer y no era un borrachazo le llamé a Saúl y le dije ‘no sé qué tan biografiables sean ustedes porque la banda es muy joven, pero no me importa, lo quiero hacer, porque si esta banda pega, todo mundo estará interesado en hacer esto, pero ahorita soy el único loco que lo quiere hacer, quiero apostar por ustedes, vámonos juntos’, le comenté a Saúl”, aseguró Velasco.

La rivalidad

Después de lanzar su primer disco, Caifanes consiguió el éxito, llegaron los fans, el hit La negra Tomasa en torno al cantante y comenzó una singular mitología hacia Saúl Hernández.

“Sabo le puso a Saúl: Susan, Su Santidad. Le decíamos El American Express: no salgas sin él. Nos metía gratis a todos lados, llevábamos una relación tan fuerte que él me decía puta y yo le decía mierda. Alrededor de Saúl se fue creando un mito. En Rockotitlán la cantidad de gente que le hablaba era mucha y le decíamos ‘¿ya terminaste de confesar a la banda para que nos vayamos o qué?’ Él se reía mucho, nunca se la tomó en serio”.

Xavier Velasco recordó que empezó a escribir el libro de Caifanes y llegó a la banda Alejandro Marcovich para participar en el disco conocido como El diablito (1990); el libro contiene una foto en la que Saúl y Marcovich se abrazan, el pie de la imagen dice “En pleno abrazo de Acatempan”, pero no fue así, no hubo una verdadera reconciliación entre ambos tras desintegrar Las Insólitas Imágenes de Aurora en 1987.

“Siempre hubo una rivalidad muy intensa entre Alejandro y Saúl, una falta de entendimiento entre los dos, que era parte del papel creativo de la banda. Alejandro tenía mucho conocimiento académico, daba clases privadas de Física y Matemáticas. Siempre se burlaba de Saúl le decía ‘eres un ignorante, tú no sabes lo que yo sé’ y Saúl decía ‘tu no intuyes lo que yo intuyo, eres muy cuadrado’. Alejandro estaba muy celoso del asunto económico y operativo de la banda. Era como un gerente de recursos humanos y Saúl era un borrachote, un inspirado y en las noches sacaba su inspiración, su poesía vital, nunca fue un gran poeta ni dominaba las palabras, pero tenía unas antenas muy grandes”, expresó Xavier Velasco, quien recibió del puertorriqueño Draco Rosa una definición de Saúl Hernández

“Saúl es viejo, en el sentido de que sabe y parece que vivió varias vidas, como si recordara vidas anteriores. Alejandro pensaba, Saúl veía. La primera y única vez que hicimos fumar marihuana a Alejandro, le dio dos jalones y cuando se acabó dijo ‘bueno qué, ¿no hay más mota?’ Aplaudimos todos, porque él era el congruente”

Velasco recordó que uno de los puntos álgidos en la vida de Caifanes, fue la contratación de su manager Marusa Reyes.

“Es un tema del cual no me interesa hablar, porque ella nunca fue parte de la banda ni lo sería, era una administradora con quienes algunos no tuvimos una amistad. Entiendo que ella ayudó a Saúl a ajustar alguna serie de cosas necesarias, no es una mujer simpática ni lo será. No se acabó la vida loca, pero adquirió sus límites. A partir de ahí nuestro juego era escaparnos de Marusa y seguir la vida loca”, concluyó Xavier Velasco.

(Primera parte)

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