Caifanes: Religiosidad indomable

Con 10 mil boletos agotados Caifanes entregó un show de 2 horas y 50 minutos en el Auditorio Telmex de Guadalajara. Recordaron a los tres estudiantes de cine desaparecidos previo a "Antes de que nos olviden". Con imágenes del terremoto del pasado 19 de septiembre ilustraron "Vamos a hacer un silencio" y tocaron la versión larga de "La negra Tomasa" para deleite de sus fans. Checa más videos en nuestro canal de YouTube.

Nunca antes Caifanes había tocado en Guadalajara 34 canciones. Nunca antes habían estado sobre el escenario dos horas y 50 minutos, tampoco se les había visto divertidos, sin ganas de terminar un show. La noche de este jueves, Caifanes entregó una fiesta de 30 años y sólo se dedicó a complacer a quienes abarrotaron el Auditorio Telmex.

Religioso

La representación gráfica del ohm, un mantra que se canta al inicio y al final de una sesión de yoda y significa espiritualidad religiosa, que Caifanes utilizó como logotipo de su 30 aniversario, cobró sentido, la banda liderada por Saúl Hernández, sin hacerlo explícito ahora (en ningún momento el cantante apeló al “ritual”, como acostumbra) entregaron una sesión religiosa para quienes le son fieles a la banda.

Desde que inició el concierto con Los Dioses Ocultos, ninguno de los 10 mil asistentes dejó de cantar, de pie, para expresar su devoción a la banda. Los términos religiosos son justos y necesarios para hablar de la relación de Caifanes con sus fans, que todos les perdonan, desde los feedbacks en el audio, la imprecisión de las notas de guitarra a cargo de Saúl, que el vocalista no alcance las notas altas, olvide las letras de los temas o simplemente retrase sus entradas para iniciar los temas, que incluso Sabo Romo juguetee con los arreglos de su instrumento o Diego Herrera deje de tocar para saltar y correr por el escenario, porque todo eso es parte ya de un concierto de Caifanes movido, más por la pasión que por el perfeccionismo.

La banda regaló a los fans varios momentos: un arreglo bailable para Afuera, un largo sólo de guitarra de Rodrigo Baills en Quisiera ser Alcohol, presentada con un arreglo distinto, un solo de saxofón de Diego Herrera en Vamos a hacer un silencio, que se acompañó con imágenes del terremoto del 19 de septiembre del año pasado y que homenajeó el gesto solidario del puño en alto que indicaba silencio durante el rescate de víctimas. Caifanes además regaló una versión de ocho minutos de La Negra Tomasa con el arreglo bilongo que poco se tocó después de su lanzamiento en EP en 1988.

El concierto tuvo su momento político previo a Antes de que nos Olviden:

“El verdadero cambio de un país está en nosotros, no en los presidentes, porque finalmente están esclavizados por un Congreso, un sistema, por una oligarquía, por su chingada madre, nunca hacen nada. Tú vas a la escuela, al trabajo, cuidas a tu familia, a tus sobrinos, primos, amas lo que haces, tienes tu vida en tus manos, eso es lo que va a provocar el cambio. Queremos dedicar esta canción a los estudiantes, ellos nos están llevando adelante en este país, también a los estudiantes que han sido asesinados, a los tres chicos de aquí de Guadalajara que acaban de ser secuestrados asesinados brutalmente, cobardemente, quien lo haya hecho que vaya y chingue a su madre… hay que pelear, la pelea es dura pero no imposible”, sentenció el cantante, que antes de Aquí no es así, también evocó el impulso que lo llevó a escribirla.

“Esta canción viene en el primer disco… en el segundo… en el tercer disco… el caso es que cuando compuse esta canción las cosas estaban muy mal en este país y siguen estando muy mal, está cabrón que cada sexenio está peor, peor y éste ha sido de los peores de la historia, se han robado lo que han podido estos hijos de la chingada y siempre dicen que aquí no pasa nada”.

Aniversario

En 2018 se cumplen 30 años de la primera visita de Caifanes a Guadalajara. En 1988 fungieron como teloneros del argentino Miguel Mateos y tres décadas después celebraron su vida en el escenario. A los integrantes de la banda se les vio sonrientes, divertidos, montados en un viaje con su público.

Saúl Hernández dejó en un par de ocasiones la guitarra para tomar el papel de frontman y acercarse a la gente, se tomó selfies con algunos fans mientras cantaba: “Eres indomable raza”.

La mayoría de las canciones presentaron arreglos distintos. Debajo de tu piel comenzó de manera irreconocible, los arreglos de guitarra a Nubes, Detrás de ti y Aviéntame fueron distintos, se tocó Metamorféame de manera estruendosa, el cierre de Piedra fue una polka y no un tema de banda de alientos, Quisiera ser Alcohol se desarrolló con mucha distancia de la versión grabada en el Nervio del Volcán (1994) y Perdí mi ojo de venado permitió hacer un largo solo a Alfonso André.

Caifanes hizo dos encores, pero el segundo estaba programado con cuatro canciones y al final la banda tocó nueve para evidenciar el ambiente festivo, sus 30 años, el afecto entre público y banda y la empatía que ha sido a prueba de balas.

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