El dolor de Joe Volume sigue ahí, pero no es show

Después de seis años de silencio discográfico Joe Volume regresa con “The Sullen years”, un álbum marcado por una ruptura amorosa. En entrevista relató que la furia, el alcohol y las drogas lo llevaron a hacer shows extremos donde incluso sangraba, pero eso quedó en el pasado.

El dolor de Joe Volume sigue ahí, pero no es show

Casete

Joe Volume estaba enojado, bebía y se metía de todo cuando su nombre empezó a ser conocido por los shows rabiosos que montaba en distintos foros de la Ciudad de México. Tocaba punk mezclado con influencias de Iggy Pop, Nick Cave y Lou Reed. Rompía su guitarra y se estrellaba botellas de vidrio en la cabeza, sangraba, gritaba, hacía un desmadre.

El público y algunos medios alababan su catarsis, furia y autodestrucción. En 2012 se esfumó, se le apagó la maquinita incendiaria y se retiró decepcionado del funcionamiento de la industria musical que le negó oportunidades. Se fue a vivir a Los Ángeles.

Seis años después, Joe Volumen volvió con The Sullen Years, cuando nadie pensaba que regresaría a los escenarios.

“No me hacía volviendo. Hay cosas que uno cree que no va a extrañar, que puede hacer otra vida, pero supongo que hay una cuestión de vocación que te llama, como subirte al escenario y grabar un disco. Recuerdo los días tratando de hacer otras cosas y veía una guitarra, me quedaba babeando. Te das cuenta que estás en la Tierra para hacer eso, por cursi que suene”, confesó en entrevista con Charrocanrolas.

El músico relató que se puso “a jugar mucho tenis”, pero siempre tenía acercamientos con la música. Gracias a las amistades que había cosechado se fue a Europa con un par de amigos y eso le dio el empujón para hacer su nuevo disco.

Charrocanrolas (CH): ¿Y vuelves con la misma furia, con ganas de partirte tu madre, romperte botellas en la cabeza?

Joe Volume (JV): Eso venía mucho con el hecho de estar enojado, había consumo de alcohol y sustancias obviamente, no voy a rehuirle a mi pasado, pero ya no hay esa necesidad, no sería real sino una actuación, no estaría rompiendo mi guitarra por un sentimiento de dolor real, sería un acto. El dolor va a estar ahí en las canciones y las letras, pero hacerlo un acto sería morbo.

Romperme botellas tenía un truco para no sacarme tanta sangre. Ya no es necesario, escucho el material y el paso de los años me ha permitido identificar que las canciones no necesitaban eso. Ahora no  va a ser un show donde la gente diga ‘vamos a ver al junkie’.

Historias de desamor

Con su proyecto Joe Volume y Los Vicent Black Widows hizo el disco I (heart) broken (hearts) (2006). Grabó Picture Perfect Paranoia (2009) mientras se rehabilitaba y editó después The Shameless (2010) y en 2012 presenta Lonesome Water, Lonely Sea.

Su nuevo álbum, The Sullen Years, es un compilado de canciones  relacionadas a la ruptura con su pareja de diez años.

“Tenía dos opciones: deprimirme o hacer un disco y enfocarme a eso. Me han dicho que el disco está azotadón, pero es con respeto, no hay reproches, es más un papel de culpas, habla de que tú también puedes ser mala pareja, es mi reflexión sobre lo que pude haber hecho mejor”, explicó Joe Volume, quien se negó a escribir desde la furia y optó por reflexionar sobre los buenos recuerdos de la relación que terminó. El resultado, un sonido áspero, cercano a Nick Cave y Lou Reed .

“No había espacio para la furia. Lo hice en un estudio de ocho tracks, toqué casi todos los instrumentos en casi todos los temas, eso me ponía en un estado tranquilo. Lo veo más como un disco pop hecho con una caja de plástico de dos mil pesos. Hay muchas bandas que gastan mucho dinero al día en un estudio y yo no necesitaba tanta fanfarria, era más fácil tener mi cajita de plástico y grabar en el baño o en un cuarto más grande, me gustó esa comodidad”, señaló el músico.

CH: ¿Lo que te llevó al retiro aún existe?

JV: Creo que me va a llevar al retiro de nuevo. Hay una industria corrupta, donde el amiguismo maneja casi todo, es más importante a quien conozcas y no si tienes buenas canciones. Se ha olvidado eso, en Instagram y Facebook se pueden comprar seguidores para decir ‘qué famoso soy’, pero fuera de la fama, hablemos de calidad ¿tienen con qué, cuál es tu carta de presentación, una buena o mala canción?

CH: ¿Hay un sistema viciado?

JV: Esto no pasaría si los músicos no estuvieran de acuerdo con eso. Si los músicos se negaran a seguir el juego, la industria tendría que cambiar, los árbitros del juego tendrían que cambiar sus prácticas, pero si no nos prestáramos a eso, aunque suene hipócrita porque estoy firmado en un sello, las cosas tendrían que ser diferentes, eso aplica a hablar de política, si saliéramos a manifestarnos a la calle a decir ‘¡Ya basta!’, algo tendría que cambiar. No hay que estar casado con la idea de que esto es glamoroso, esto es difícil y caro para una banda sacar discos, por eso mucha gente se refugia en el underground, la gente entiende la misma lucha, son hermanos del mismo dolor.

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