Nothing But Thieves: Se roban todo

La banda inglesa Nothing But Thieves se robó el aliento, la atención y la energía de los fans que los vieron la noche de este martes en el Foro Independencia de Guadalajara y que lograron el sold out. La banda demostró su esencia roquera y eliminó dudas de por qué son un fenómeno que tiene todo para crecer. Checa los videos en nuestro canal de YouTube.

Frente al escenario el vocalista de la banda inglesa Nothing But Thieves, Conor Mason no parece sufrir depresión, como le fue diagnosticado ni tampoco se ve como el típico front mant arrojado e insolente. Mason más bien es como un chico asustadizo que se envalentona frente a una buena cantidad de personas, en este caso, más de 600 que consiguieron el sold out en el Foro Independencia de Guadalajara la noche de este martes.

Nothing But Thieves inició una serie de presentaciones en México y demostraron que no son más que ladrones: se robaron el aliento de la gente que no dejó de cantar ninguna de las 18 canciones que interpretaron, se robaron la atención con su sencilla pero cont8undente de pararse en el escenario, se robaron incluso la idea de que son una banda fresa, porque en vivo, la banda formada en el Reino Unido en 2012, se roquera, guitarrera y hasta coquetea con el stoner, el punk y el rock clásico.

Bastaron los tres primeros temas, Desing, Ban All The Music y Wake Up Call, para echarse al público a la bolsa y dejar de lado cualquier comparación con Muse o The Killers, porque el diseño de su set list tiene como objetivo tornar el sonido de la banda estruendoso y pesado conforme avanza.

A Mason le sobra poder en la voz, también el buen humor: “Está muy caliente”, afirmó pasados los primeros minutos del show. Hacia la mitad del concierto se deshizo en flores para el foro y hacia el final preguntó: “Si volvemos nos vuelven a ver”, la respuesta del público fue afirmativa y demostrada a gritos.

Los fans se entregan

El cariño de los fans quedó expresado frente al Foro Independencia con la frase “Bienvenidos. Levántense” y también en algo que por más frívolo que parezca, es extraordinario: No a cualquier banda le gritan el futbolero “Oe, oe, oe, Nothing But Thieves” en perfecta rima y mucho menos, le cantan Cielito lindo para que haga encore, sólo a estos ingleses, que demostraron potencia, una base sólida y bien articulada entre el baterista James Price y el bajista Philip Blake. El cariño del público fue incondicional, apenas Conor Mason pidió cantar Las Mañanitas a un miembro e su management, el público lo hizo.

Mason desarrolló los temas con matices bien puestos, incluso acudió a Inmigrant Song de Led Zeppelin para subrayar el poder de su voz, mostrado también en distintas formas en Broken Machine y en Excuse Me, de su primer álbum, donde parece imitar a Matt Bellamy de Muse pero con más pantalones al momento de cantar falsetes.

La recta final fue poderosa, con Itch la banda desató toda su pirotecnia sonora, guitarras fuertes, un bajeo machacoso, un despliegue vocal sostenido y arrollador para terminar con Amsterdam, donde otra vez, Conor Manson tomó las riendas de la interacción con el público y lo último que se robó Nothing But Thieves fue la energía de la gente, seguramente para volver a detonarla cuando suban de nuevo al escenario. Sí, cuando vuelvan, hay que verlos de nuevo.

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